Una Visión Integral de los Principales Trastornos Mentales.

Prevalencia, Contexto y Tratamientos Convencionales con Propuestas Alternativas desde el Ejercicio y la Nutrición

La salud mental es un componente fundamental del bienestar general, tan crucial como la salud física. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales se encuentran entre las principales causas de discapacidad a nivel mundial. La comprensión de estas condiciones ha evolucionado significativamente, dejando atrás estigmas arcaicos para abrazar un enfoque biopsicosocial que considera la compleja interacción entre la genética, la bioquímica cerebral, la psicología individual y el entorno social.

Este artículo tiene como objetivo ofrecer una panorámica exhaustiva de los trastornos mentales más prevalentes a nivel global. Para cada uno de ellos, se describirá su naturaleza, la población a la que afecta, los contextos en los que suele manifestarse y los tratamientos convencionales basados en la evidencia. Sin embargo, irá un paso más allá. Reconociendo el papel fundamental de los estilos de vida en la salud mental, se propondrá para cada trastorno una alternativa o complemento de tratamiento que incorpore el ejercicio físico y/o cambios nutricionales, áreas de intervención con un potencial terapéutico cada vez más respaldado por la ciencia. El objetivo no es sustituir los tratamientos establecidos, sino enriquecer el arsenal terapéutico con herramientas accesibles, seguras y de gran impacto.



1. Trastornos de Ansiedad

Descripción y Prevalencia:
Los trastornos de ansiedad constituyen el grupo de trastornos mentales más comunes a nivel mundial. Se caracterizan por un miedo y una ansiedad excesivos y persistentes, así como por alteraciones conductuales asociadas. La ansiedad patológica se diferencia de la ansiedad “normal” por su intensidad, duración y por interferir significativamente en la vida diaria. Incluyen el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), el trastorno de pánico, las fobias específicas, la agorafobia y el trastorno de ansiedad social. Se estima que afectan a alrededor del 3.8% de la población global (aproximadamente 280 millones de personas), siendo más del doble de comunes en mujeres que en hombres.

Contextos y Población Afectada:
Pueden manifestarse en cualquier etapa de la vida, aunque suelen tener su inicio en la infancia, adolescencia o primera juventud. Factores contextuales como el estrés laboral crónico, entornos académicos de alta exigencia, experiencias traumáticas (accidentes, abusos), y periodos de transición vital (cambios de trabajo, divorcios) pueden actuar como desencadenantes. Personas con antecedentes familiares de ansiedad o con un temperamento inhibido tienen una mayor vulnerabilidad.

Tratamientos Convencionales:

1. Psicoterapia: La terapia cognitivo-conductual (TCC) es la modalidad más eficaz. Ayuda a identificar y modificar los patrones de pensamiento distorsionados y las conductas de evitación que mantienen el ciclo de la ansiedad.
2. Farmacoterapia: Se utilizan principalmente los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS) y los Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Norepinefrina (IRSN). En casos agudos y limitados, se pueden prescribir benzodiacepinas, aunque su uso prolongado no está recomendado debido al riesgo de dependencia.

Propuesta Alternativa: Ejercicio y Nutrición

· Ejercicio Físico: El ejercicio aeróbico regular (como correr, nadar, montar en bicicleta) a intensidad moderada durante 30-45 minutos, 3-5 veces por semana, ha demostrado ser un potente ansiolítico. El mecanismo es multifactorial:
· Liberación de Endorfinas: El ejercicio promueve la liberación de endorfinas, neurotransmisores con propiedades analgésicas y euforizantes.
· Reducción de Cortisol: Ayuda a regular el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, reduciendo los niveles de la hormona del estrés, el cortisol.
· Aumento de BDNF: El Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés) promueve la salud y plasticidad neuronal, contrarrestando los efectos neurotóxicos del estrés crónico.
· Exposición Controlada: Actividades como el yoga o el tai chi combinan movimiento con conciencia plena (mindfulness), enseñando a tolerar las sensaciones físicas de la ansiedad sin entrar en pánico.
· Cambios Nutricionales:
· Reducir/eliminar estimulantes: La cafeína y el alcohol son potentes desencadenantes de ansiedad y ataques de pánico. Su reducción puede tener un impacto dramáticamente positivo.
· Aumentar el Magnesio y Zinc: Minerales cruciales para la función nerviosa. Se encuentran en frutos secos, semillas, legumbres y hojas verdes.
· Omega-3: Con propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras, presentes en pescados azules (salmón, sardinas), semillas de lino y chía.
· Estabilizar el azúcar en sangre: Consumir carbohidratos complejos (avena, quinoa) y proteínas en cada comida evita los picos y caídas de glucosa que pueden simular o exacerbar los síntomas de ansiedad.



2. Trastorno Depresivo Mayor (Depresión)

Descripción y Prevalencia:
El Trastorno Depresivo Mayor es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una tristeza profunda y persistente, pérdida de interés o placer en las actividades (anhedonia), sentimientos de culpa o falta de valor, y una variedad de síntomas físicos y cognitivos como alteraciones del sueño y el apetito, fatiga y dificultad para concentrarse. Es una de las principales causas de discapacidad a nivel global. Afecta a aproximadamente 3.4% de la población mundial (unos 250 millones de personas), con una prevalencia mayor en mujeres.

Contextos y Población Afectada:
La depresión no entiende de fronteras socioeconómicas, pero su riesgo aumenta con factores como la pobreza, el desempleo, eventos vitales estresantes (pérdida de un ser querido), el aislamiento social, y condiciones médicas crónicas. Tiene un fuerte componente genético, pero su expresión suele requerir la interacción con factores ambientales adversos.

Tratamientos Convencionales:

1. Psicoterapia: La TCC y la Terapia de Activación Conductual son altamente eficaces. Esta última se centra en romper el ciclo de la inactividad y la evitación, programando actividades placenteras y que generen una sensación de logro.
2. Farmacoterapia: Los antidepresivos (ISRS, IRSN, antidepresivos tricíclicos) son el pilar farmacológico. Su función es modular los niveles de neurotransmisores como la serotonina, noradrenalina y dopamina.
3. Terapia Electroconvulsiva (TEC): Reservada para casos graves, resistentes al tratamiento.

Propuesta Alternativa: Ejercicio y Nutrición

· Ejercicio Físico: El ejercicio es tan efectivo como la medicación o la psicoterapia para casos de depresión leve a moderada, y es un complemento esencial en los casos graves.
· Ejercicio Aeróbico: Al igual que con la ansiedad, es fundamental. La liberación de endorfinas y el aumento del BDNF tienen un efecto antidepresivo directo.
· Ejercicio de Fuerza: El entrenamiento de resistencia (pesas, bandas elásticas) ha demostrado reducciones significativas en los síntomas depresivos. Mejora la autoeficacia y la imagen corporal.
· Grupos de Ejercicio: Actividades en grupo (clases de baile, equipos deportivos) combaten el aislamiento social, un factor clave en la depresión.
· Cambios Nutricionales:
· Dieta Mediterránea: Numerosos estudios vinculan esta dieta (rica en frutas, verduras, pescado, frutos secos, aceite de oliva y cereales integrales) con un menor riesgo de depresión. Su efecto antiinflamatorio y antioxidante protege el cerebro.
· Aumentar Triptófano: Precursor de la serotonina. Se encuentra en el pavo, huevos, semillas y plátanos. Consumirlo con carbohidratos facilita su llegada al cerebro.
· Suplementación con Omega-3 (EPA y DHA): La evidencia sugiere que los suplementos de omega-3, especialmente con una proporción alta de EPA, pueden tener un efecto antidepresivo comparable a algunos fármacos.
· Vitamina D: La deficiencia de “la vitamina del sol” está fuertemente asociada con la depresión. La exposición solar segura y la suplementación (bajo supervisión) pueden ser cruciales.
· Reducir Alimentos Ultraprocesados: Su alto contenido en azúcares, grasas no saludables y aditivos promueve la inflamación sistémica, que está vinculada a la fisiopatología de la depresión.



3. Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT)

Descripción y Prevalencia:
El TEPT es un trastorno de ansiedad que puede desarrollarse después de experimentar o presenciar un evento traumático, amenazante o aterrador. Sus síntomas característicos incluyen: revivir el trauma (flashbacks, pesadillas), evitación de recordatorios del evento, alteraciones negativas en el pensamiento y el estado de ánimo, y un estado de hiperactivación o alerta constante. Afecta a aproximadamente 1 de cada 11 personas a lo largo de su vida.

Contextos y Población Afectada:
Es común en veteranos de guerra, supervivientes de agresiones físicas o sexuales, accidentes graves, desastres naturales y personal de emergencias (bomberos, policías, sanitarios). No todas las personas expuestas a un trauma desarrollan TEPT; factores como la gravedad del trauma, la falta de apoyo social posterior y vulnerabilidades genéticas previas influyen en su aparición.

Tratamientos Convencionales:

1. Psicoterapia: Las terapias centradas en el trauma son las más efectivas, como la Terapia de Procesamiento Cognitivo (CPT) y la Terapia de Exposición Prolongada (PE). La Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR) también tiene un fuerte respaldo científico.
2. Farmacoterapia: Los ISRS (Sertralina, Paroxetina) son los únicos fármacos aprobados específicamente para el TEPT.

Propuesta Alternativa: Ejercicio y Nutrición

· Ejercicio Físico: El ejercicio puede ayudar a regular el sistema nervioso simpático (responsable de la respuesta de lucha/huida) que está hiperactivo en el TEPT.
· Ejercicio Consistente y Estructurado: Establecer una rutina proporciona una sensación de control y predictibilidad, que se ve quebrantada por el trauma.
· Actividades Mindful: El yoga, el qi gong y el tai chi son particularmente beneficiosos. Enseñan a conectar con el cuerpo de forma segura, a tolerar sensaciones físicas desagradables y a regular la respiración, contrarrestando la hiperventilación y la ansiedad.
· Deportes de Equipo o Artes Marciales: Pueden ayudar a reconstruir la confianza en los demás y en uno mismo, y a sentirse empoderado físicamente.
· Cambios Nutricionales:
· Enfoque Antiinflamatorio: El trauma psicológico puede desencadenar una respuesta inflamatoria crónica. Una dieta rica en antioxidantes (bayas, verduras de hoja verde) y omega-3 es fundamental.
· Regular el Azúcar en Sangre: La hiperactivación puede agotar las reservas de energía, llevando a antojos de azúcar. Mantener niveles estables de glucosa ayuda a modular los cambios bruscos en el estado de ánimo y la energía.
· Aminoácidos: Algunos estudios exploran el uso de L-Lisina y L-Arginina para reducir la ansiedad. El aminoácido N-Acetilcisteína (NAC) ha mostrado promesa en la reducción de los síntomas del TEPT, posiblemente por modular el sistema glutamatérgico.
· Evitar el Alcohol y las Drogas: Es común la automedicación con estas sustancias, pero empeoran la disregulación emocional y los problemas de sueño a largo plazo.



4. Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

Descripción y Prevalencia:
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o el desarrollo. Se estima que afecta a alrededor del 5-7% de los niños a nivel global, y hasta un 60% de los casos continúa presentando síntomas significativos en la edad adulta.

Contextos y Población Afectada: Se diagnostica más comúnmente en niños, pero se reconoce cada vez más en adultos. El entorno escolar y laboral, que exige atención sostenida y organización, suele ser donde las dificultades se hacen más evidentes. Tiene un fuerte componente hereditario.

Tratamientos Convencionales:

1. Farmacoterapia: Los psicoestimulantes (metilfenidato, anfetaminas) son los más efectivos. Mejoran la concentración al aumentar los niveles de dopamina y noradrenalina en el cerebro. También se usan fármacos no estimulantes como la atomoxetina.
2. Psicoterapia: La TCC adaptada al TDAH, el entrenamiento en habilidades organizativas y la psicoeducación para el paciente y la familia son esenciales.

Propuesta Alternativa: Ejercicio y Nutrición

· Ejercicio Físico: El ejercicio es una herramienta poderosa para modular la química cerebral del TDAH.
· Ejercicio Aeróbico Intenso: Actividades como correr o nadar a alta intensidad pueden tener un efecto similar, aunque de menor duración, a una dosis de medicación estimulante, mejorando inmediatamente la atención y el control inhibitorio.
· Deportes Complejos: Artes marciales, escalada, baloncesto o tenis, que requieren atención constante, toma de decisiones rápidas y coordinación, son ideales para entrenar las funciones ejecutivas.
· Ejercicio al Aire Libre: La exposición a entornos naturales (“baños de bosque”) parece calmar especialmente los síntomas de hiperactividad e impulsividad en niños.
· Cambios Nutricionales:
· Proteína en el Desayuno: Un desayuno rico en proteínas (huevos, yogur griego) ayuda a la producción de neurotransmisores como la dopamina, mejorando la concentración por la mañana.
· Omega-3 (EPA): Los suplementos de omega-3, particularmente con alto contenido de EPA, han demostrado mejoras modestas pero consistentes en los síntomas de inatención.
· Eliminar Colorantes y Aditivos: Algunos estudios sugieren que ciertos colorantes artificiales y conservantes (como el benzoato sódico) pueden exacerbar los comportamientos hiperactivos en niños susceptibles.
· Equilibrio de Macronutrientes: Evitar comidas compuestas principalmente por carbohidratos simples, que pueden causar picos y caídas de energía y atención.



5. Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA): Anorexia y Bulimia Nerviosas

Descripción y Prevalencia:
Los TCA son trastornos mentales graves caracterizados por alteraciones persistentes en la conducta alimentaria y pensamientos disruptivos relacionados con el peso y la figura corporal.

· Anorexia Nerviosa: Restricción de la ingesta que conduce a un peso corporal significativamente bajo, miedo intenso a ganar peso y alteración en la forma en que se experimenta el peso o la figura corporal. Afecta a ~1% de las mujeres jóvenes.
· Bulimia Nerviosa: Episodios recurrentes de atracones seguidos de conductas compensatorias inapropiadas (vómitos autoinducidos, uso de laxantes, ejercicio excesivo) para evitar el aumento de peso. Afecta a ~1-2% de adolescentes y mujeres jóvenes.

Contextos y Población Afectada: Afectan predominantemente a mujeres adolescentes y jóvenes, aunque la incidencia en hombres y adultos está en aumento. Son más comunes en sociedades occidentales que enfatizan la delgadez como ideal de belleza. Factores de riesgo incluyen perfeccionismo, baja autoestima, historial de dietas y antecedentes familiares.

Tratamientos Convencionales:

1. Tratamiento Multidisciplinar: Es el estándar de oro. Incluye:
· Restauración Nutricional y Médica: Supervisada por un médico y un dietista-nutricionista.
· Psicoterapia: La TCC especializada, la Terapia Familiar (para adolescentes) y la Terapia Basada en la Mentalización son las más utilizadas.
· Farmacoterapia: Los antidepresivos pueden ser útiles, especialmente en la bulimia para controlar los impulsos.

Propuesta Alternativa: Ejercicio y Nutrición (con PRECAUCIÓN)

Nota: El ejercicio es un arma de doble filo en los TCA. En la fase aguda de la anorexia, puede estar contraindicado. El enfoque debe ser supervisado y terapéutico.

· Ejercicio Físico Supervisado:
· Reenmarcar el Propósito: El objetivo no es “quemar calorías” sino reconectar con el cuerpo, construir fuerza, mejorar el estado de ánimo y la función cardiovascular.
· Enfoque en Sensaciones, no en Quema Calórica: Actividades como el yoga restaurativo o la caminata consciente en la naturaleza ayudan a desarrollar una conciencia corporal no juzgadora.
· Entrenamiento de Fuerza Supervisado: Bajo supervisión, puede ayudar a reconstruir masa muscular y ósea, y a mejorar la imagen corporal al enfocarse en lo que el cuerpo puede hacer (funcionalidad) en lugar de cómo se ve (estética).
· Cambios Nutricionales (Terapéuticos):
· Alimentación Regular y Estructurada: Un plan de comidas supervisado por un nutricionista especializado es fundamental para romper el ciclo de restricción-atracón.
· Nutrición de Rehabilitación Intestinal: Los TCA suelen dañar el sistema digestivo. Incorporar probióticos, alimentos fermentados y fibra prebiótica puede ayudar a restaurar la salud intestinal, que está vinculada al estado de ánimo.
· Suplementación para Deficiencias: Es común la deficiencia de zinc, hierro, vitamina D y B12. La suplementación dirigida es parte esencial del tratamiento médico.
· Exposición a Alimentos Temidos: La terapia nutricional incluye la reintroducción progresiva y supervisada de alimentos que generan ansiedad, en un contexto seguro.



6. Trastornos del Espectro Psicótico (Esquizofrenia)

Descripción y Prevalencia:
La esquizofrenia es un trastorno mental grave caracterizado por distorsiones fundamentales en el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta. Los síntomas se dividen en:

· Positivos: Alucinaciones (oír voces es la más común), delirios (creencias falsas fijas).
· Negativos: Aplanamiento afectivo, alogia (pobreza del habla), anhedonia, abulia (falta de motivación).
· Cognitivos: Deterioro de la memoria, atención y funciones ejecutivas.
Afecta a aproximadamente 1 de cada 300 personas (0.32%) a nivel mundial.

Contextos y Población Afectada: Suele manifestarse a finales de la adolescencia o en la primera edad adulta. Los factores de riesgo incluyen genética, complicaciones durante el embarazo y el parto, y el consumo de cannabis en la adolescencia en personas vulnerables. El estrés psicosocial puede actuar como desencadenante.

Tratamientos Convencionales:

1. Antipsicóticos: Son la base del tratamiento. Los de primera generación (haloperidol) y segunda generación (risperidona, olanzapina) actúan bloqueando los receptores de dopamina D2 en el cerebro.
2. Intervenciones Psicosociales: Psicoeducación familiar, terapia cognitivo-conductual para la psicosis, entrenamiento en habilidades sociales y programas de apoyo laboral.

Propuesta Alternativa: Ejercicio y Nutrición

· Ejercicio Físico:
· Combate de los Síntomas Negativos y los Efectos Secundarios: El sedentarismo y el aumento de peso son efectos secundarios comunes de los antipsicóticos. El ejercicio aeróbico y de fuerza son cruciales para manejar el peso, mejorar la salud cardiovascular y combatir la abulia y la anhedonia.
· Mejora Cognitiva: El ejercicio regular ha demostrado mejorar ligeramente la función cognitiva, un área de gran discapacidad en la esquizofrenia.
· Actividad en Grupo: Puede reducir el aislamiento social y proporcionar una estructura diaria.
· Cambios Nutricionales:
· Dieta para el Metabolismo: Dado el alto riesgo de síndrome metabólico por la medicación, una dieta baja en azúcares y grasas saturadas, y rica en fibra, es preventiva.
· Ácidos Grasos Esenciales: Algunos estudios sugieren que los omega-3, especialmente el EPA, pueden tener un efecto modesto en la reducción de síntomas y podrían tener un papel preventivo en individuos de alto riesgo.
· Antioxidantes: La hipótesis del estrés oxidativo en la psicosis sugiere que una dieta rica en antioxidantes (vitaminas C y E, de frutas y verduras) podría ser neuroprotectora.
· Vitamina D y B12: Es común la deficiencia, que puede empeorar la salud general y el estado de ánimo.



7. Trastorno Bipolar

Descripción y Prevalencia:
El trastorno bipolar se caracteriza por fluctuaciones extremas en el estado de ánimo, la energía y la capacidad de funcionamiento. Estas fluctuaciones van desde episodios maníacos o hipomaníacos (estado de ánimo anormalmente elevado, eufórico o irritable, con aumento de energía y actividad) hasta episodios depresivos mayores. Afecta a aproximadamente 1-2% de la población mundial.

Contextos y Población Afectada: Suele tener un inicio en la juventud y es altamente heredable. Los episodios pueden ser desencadenados por estrés, alteraciones del sueño y, en algunos casos, por el consumo de antidepresivos sin un estabilizador del ánimo.

Tratamientos Convencionales:

1. Estabilizadores del Estado de Ánimo: Litio, valproato, lamotrigina y carbamazepina son los pilares del tratamiento para prevenir y tratar los episodios agudos.
2. Antipsicóticos Atípicos: Muy utilizados tanto en la manía como en la depresión bipolar.
3. Psicoterapia: La psicoeducación es vital para que el paciente reconozca los pródromos (señales de alarma) de un episodio. La TCC y la terapia centrada en la familia también son eficaces.

Propuesta Alternativa: Ejercicio y Nutrición

· Ejercicio Físico (con Rutina):
· Regulación de los Ritmos Circadianos: El ejercicio regular, preferiblemente a la misma hora del día (y evitando las tardes/noches para no interferir con el sueño), ayuda a sincronizar el reloj biológico interno, que suele estar alterado en el trastorno bipolar.
· Manejo del Estrés y la Depresión: Durante los periodos depresivos, el ejercicio suave puede ser beneficioso, como se describió en la depresión mayor.
· Precaución en la (Hipo)Manía: Durante fases de alta energía, el ejercicio compulsivo y extenuante puede ser un síntoma. Se debe fomentar un ejercicio moderado y estructurado, no impulsivo.
· Cambios Nutricionales:
· Omega-3: Al igual que en la depresión unipolar, pueden tener un efecto coadyuvante como estabilizadores del ánimo.
· Rutinas Alimentarias: Comer a horas regulares ayuda a estabilizar los ritmos circadianos.
· Evitar Estimulantes: La cafeína y otros estimulantes pueden exacerbar la ansiedad, el insomnio y desencadenar o empeorar un episodio maníaco.
· Litio y Hidratación: Para pacientes en tratamiento con litio, es crucial mantener una hidratación estable, ya que la deshidratación puede aumentar los niveles de litio hasta rangos tóxicos.



Conclusión

La salud mental es un paisaje complejo y multifacético. Los tratamientos convencionales, como la psicoterapia y la farmacoterapia, son y seguirán siendo la base del manejo de los trastornos mentales. Sin embargo, la evidencia científica es abrumadora al señalar que el estilo de vida no es un mero complemento, sino un pilar fundamental en la recuperación y el mantenimiento del bienestar psicológico.

La incorporación de un programa de ejercicio físico regular y adaptado, junto con una nutrición consciente y antiinflamatoria, puede potenciar los efectos de los tratamientos tradicionales, reducir la dosis necesaria de medicación, manejar sus efectos secundarios y, lo que es más importante, empoderar al individuo, dándole un papel activo en su propio proceso de sanación. El camino hacia la salud mental es integral, y debe recorrerlo de la mano un equipo multidisciplinar que incluya no solo a psiquiatras y psicólogos, sino también a educadores físicos y nutricionistas clínicos formados en salud mental.



Bibliografía Recomendada

Esta bibliografía incluye revisiones sistemáticas, metanálisis y libros de referencia que respaldan las afirmaciones realizadas en el artículo.

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